martes, 26 de enero de 2010

Ángel responde a todo en la revista Acción (enero 2010)

ENTREVISTAS: ÁNGEL CAPPA

El gran DT


 
 
 









RECONOCIMIENTO. El ex entrenador de Huracán recibió
copiosas adhesiones del público a raíz de su mensaje y de
acciones que trasciendieron al deporte.

A los que sufren la injusticia de un orden establecido para unos pocos y se rebelan, a los que viven el fútbol desde la ilusión y sólo piensan en el resultado cuando termina el partido», dice Ángel Cappa en la dedicatoria de su libro La intimidad del fútbol, publicado hace ya algunos años. La frase, pese al inevitable paso del tiempo, no pierde vigencia y es una precisa y rigurosa carta de presentación de este hombre de 62 años nacido en Bahía Blanca, profesor de filosofía y psicopedagogía, ex jugador y entrenador formado en la filosofía futbolera de César Menotti, que defiende a ultranza la esencia del juego, pero defiende sobre todo sus creencias relativas a problemáticas y cuestiones que exceden al deporte.

Afirmado en esas convicciones, Cappa, al margen de su renuncia en noviembre pasado, ideó el mejor equipo de Huracán de las últimas tres décadas durante el primer semestre de 2009. Un equipo que conmovió al medio deportivo por su propuesta generosa con el espectáculo, por sus valores éticos manifiestos en acciones dentro y fuera de la cancha, y por tratarse de Huracán, un club sufrido del fútbol argentino, porteñísimo, asociado con personajes malditos, rebeldes y entrañables como René Houseman –gloria de la institución–, Ringo Bonavena y Horacio Ferrer.

El adjetivo rebelde, según la citada dedicatoria en su libro, también le cabe a Cappa, basta repasar un itinerario que incluye entusiasmos de la militancia política en su ciudad natal, historias junto con los exiliados por la dictadura militar, arduas polémicas con Carlos Bilardo y su particular decálogo futbolero, gestos solidarios inusuales en un ambiente centrado en la discusión por el dinero y la exaltación individual. Así, consultado sobre si se siente una personaje atípico en medio de agendas farandulizadas y trivilialidades de todo pelaje, Cappa avala las presunciones del cronista. «Yo me considero un personaje atípico en la sociedad, no solamente en el fútbol, ¿Cuánta gente se preocupa por la política? Muy poca gente. ¿Cuánta gente milita? Siempre una minoría. ¿Cuánta gente interviene en cuestiones que afectan a su propio destino? Pocos. El fútbol es una parte de la sociedad», dice con firmeza, aunque no será esta la única frase provocadora en la charla que transcurre en el bar ubicado en Libertad y avenida Del Libertador, «mi oficina» como él mismo define con humor, reafirmando su condición de bohemio siempre dispuesto a largas rondas de café en las cuales el fútbol y la política son los temas centrales del orden del día.

Precisamente, son los laberintos de la pelota, sus misterios, encantos y miserias, los que suscitan agudas reflexiones del entrenador, viscerales, en el inicio del diálogo con Acción.

–¿Cómo evalúa su experiencia reciente en Huracán?


–Cómo una experiencia extraordinaria, fuera de lo común, porque en el primer semestre, cuando pudimos armarlo y jugar, fue un equipo que expresó el sentimiento de la mayoría de los argentinos y, en particular, de los hinchas de Huracán, y el mío también. Eso no es frecuente que se logre. Concebimos que fuera el cuadro que uno aspira a tener, que sueña con tener, y eso generó una corriente afectiva muy fuerte, muy importante entre la gente, los jugadores y yo. Porque un equipo de esa naturaleza, más allá de los resultados, apunta directamente a la emoción, y eso es lo que finalmente queda grabado en la gente, al contrario de lo que sostienen quienes dicen que son los números lo que queda para la historia… Los números quedan impresos en algún lado, pero en la gente lo que prevalece es lo que conmueve. Después, bueno, ocurrió lo que es frecuente en el fútbol argentino, debido a las estructuras del país y a las del fútbol también, por las cuales es difícil sostener proyectos a largo plazo y de las características del nuestro, entonces se desarmó todo y el sueño inmediatamente se rompió.

–Otra de las cosas que dejó su paso por el club de Parque Patricios fue reavivar el viejo debate de escuelas que parecía saldado a favor de un solo sector, por lo menos se vuelve a poner en cuestión.

–Yo creo que los que entienden el fútbol de esa manera, como tenían los principales medios de comunicación, y aún los tienen, siempre creyeron que eran la única voz, esos 4, 5 o 6 periodistas que hablaban permanentemente. Sin embargo este Huracán también demostró que son minoría, ya que la gran mayoría del pueblo argentino adhiere a otro tipo de fútbol del mentado por ellos. Según las encuestas de los propios diarios, el 80% de la gente consultada quería que Huracán ganara el campeonato, y el 75%, cuando terminó el decisivo partido con Vélez, opinó que el resultado había sido injusto. Incluso, en los momentos de derrota, el 70% del público estuvo a favor de lo que algunos denominaron el «tiqui tiqui», el juego que identificó a Huracán. Es decir, lo que hizo Huracán no fue reavivar un debate, sino poner en evidencia que el fútbol que practicamos es el que prefiere el mayor número de argentinos.

–Hubo un medio que hasta se vio forzado a editar una revista, aun cuando salieron subcampeones.

–Nunca, según ellos mismos dijeron, habían editado una revista para el subcampeón también. Lo tuvieron que hacer porque evidentemente el buen fútbol –al que lo acusan de romántico, como si fuera una acusación– es rentable. Por ejemplo, se fueron seis jugadores titulares de Huracán y producto de las estructuras del fútbol argentino de que hablaba antes, no era Huracán el dueño de los pases de esos jugadores. Aun así, el club, entre De Federico y Pastore solamente, recaudó según algunos, 13 millones de dólares; según otros, 20 millones de dólares, con apenas dos jugadores. Quiere decir que jugar bien también es rentable, lo mas rentable que hay.

–De su anterior paso por el fútbol argentino, en Racing, ¿qué diferencias encontró en relación con su llegada a Huracán referentes al aspecto organizativo?

–No hubo mayores variantes. Huracán necesita con urgencia una organización, es un equipo que todavía no tiene una estructura suficiente como para sostenerse en los malos momentos. En cuanto a Racing, cuando llegué la primera vez, le cayó la quiebra, así que también era un caos. Luego, en mi segunda etapa, Racing estaba un poco más organizado.

–¿Y en lo futbolístico?

En lo futbolístico, Huracán fue lo mejor de todo, apareció un fútbol que además destruyó mitos, cosas que se dicen y que nunca se comprueban hasta que finalmente se demuestra que no es así.


–¿Por ejemplo?


–Por ejemplo: «jugar lindo o jugar bien». Es una estupidez, es una falsa disyuntiva. Se juega bien, o se intenta jugar bien, y si uno juega bien es lindo, en algunos momentos, en otros no tanto… Hay un montón de esos slogans que circulan y que no tienen sentido, así por ejemplo: «Las pelotas paradas son decisivas en este fútbol moderno». Huracán no hizo ningún gol de tiro libre, ni un gol de penal, y fue el equipo más goleador. Huracán puso en evidencia un montón de idioteces que uno acepta sin cuestionar.

–Con respecto a lo que tiene que ver con el nivel del fútbol argentino, ¿se juega como a usted le gustaría?

–El fútbol argentino necesita una reflexión profunda y una reestructuración profunda. No puede ser que cada seis meses la mayoría de los equipos se tengan que rehacer, eso impide algo que es fundamental, en el fútbol y en cualquier actividad. Sin una continuidad mínima y sin una estabilidad institucional, es imposible pretender un buen juego. ¿Y aquí quién las tiene? Banfield, Lanús, Vélez, Estudiantes de la Plata, que son casualmente los que terminan peleando el campeonato siempre. Habría que hacer algo para que el negocio no sea solamente de los empresarios y los representantes, sino también de los clubes. No puede ser que alguien invierta 100.000 dólares en un jugador de inferiores porque el club necesita para pagar los sueldos y se lleve el 40% del jugador, y entonces si a ese jugador lo venden en 6.000.000 de dólares el tipo se lleva 2.400.000 dólares y puso 100.000 dólares, ¡es una locura! Es una rentabilidad desmesurada. Creo que habría que regular estos tratos para que todo sea mejor.


Fútbol y otras cuestiones

–Otra de las cosas que después de su llegada a Huracán se puso de manifiesto, tiene que ver con cuestiones que trascienden al fútbol como la preocupación por lo social y la política.

–Parece raro porque no es frecuente. En la época que yo militaba, en los años 70, también era una minoría la que militaba, una minoría más ruidosa, pero era una minoría.

–¿También era una minoría?

–Sí, sí, también era una minoría, por supuesto. Siempre es así, el sistema en el cual vivimos hace todo lo posible desde los medios de comunicación para idiotizarnos, para que no nos preocupemos por los temas que son nuestros, para que no entendamos la realidad, tratan de presentarla de acuerdo con los intereses de los dueños de los periódicos. En general la gente no tiene tiempo de ir a Internet a ver Rebelión, un sitio alternativo u otros lugares de información, en cambio lee los principales medios y se desinforma. Entonces, claro, la mayoría vive otra realidad, apremiados por el día a día.

–¿Cómo recuerda su militancia en Bahía Blanca?

–Había una enorme ilusión, porque no era solamente Argentina, eran muchos países de Sudamérica. Es decir, cuando aplicaron esta política de terror para imponer una economía de hambre (esa fue la realidad), lo hicieron en Argentina, Uruguay, Chile y otros países. Arrasaron con todos los gobiernos populares. Antes de esa represión tan violenta y programada, estaba la esperanza de transformar la sociedad, de hacerla más justa. Pensábamos que el cambio estaba muy cerca, lo veíamos a la vuelta de la esquina dentro de nuestra inocencia, no éramos conscientes de la ferocidad de los grupos dominantes.

–¿De qué modo continuó su militancia en el exilio, o no prosiguió?

–Bueno, al principio seguimos, no digo militando sino participando en tareas militantes; reunirse con compañeros, denunciar a la dictadura, hacer una revista, panfletos. Yo formaba parte de un movimiento de boicot al Mundial, que procuraba desenmascarar a los militares, y al mismo tiempo veíamos los partidos de fútbol con la misma desesperación que cualquier hincha. En la vida cotidiana había otras cosas, me acuerdo que iba a trabajar en una mueblería, una mañana me levanté, me lavé la cara, tomé café, subí al ómnibus y escuché hablar español, y para mí fue ¿dónde estoy? ¿qué hago acá? Sin embargo lográbamos tomar algunas cosas con humor.

–¿Era más que nada una sensación de extrañamiento?

–Sí, sí total. Bueno y a partir de ahí yo empecé a vivir a pesar de mi propia vida, después de muchos años tuve que reencauzarla.

–¿Qué edad tenía?

–Treinta años.

–Actualmente la mayoría de los jóvenes descree de la política, de la militancia orgánica, ¿qué piensa al respecto?

–Hacen bien los jóvenes en no creer en la política, la política argentina nos defraudó tantas veces y la política partidaria es una desilusión tan grande, que los jóvenes tienen que intentar otras formas.

–¿Por qué?

–Porque los partidos políticos no llegan a ninguna parte, de ninguna manera quieren cambiar las estructuras ni quieren algo nuevo, no le dan cabida a la juventud, quieren seguir este camino, camino que no lleva a ninguna parte y es bastante corrupto, además. Los jóvenes se encuentran sin ningún tipo de representatividad, algo tienen que hacer, y en eso están ¿no? Lo que pasa es que los procesos son más lentos; algo inventarán los jóvenes para que la sociedad sea más justa.

–¿Pero no habría una pérdida de los valores en relación con aquella gesta del 70, donde estaban mucho más instalados, no sólo en cuanto a las convicciones sino también en cuanto a los vínculos que se tejían? ¿No parecería que hay una crisis en los valores, además de una crisis en la creencia?

–Nunca lo pensé, no sé si hay una crisis de valores, lo que sí es posible es que haya un cambio de valores, y que no hay que tenerle miedo, hay una nueva manera de militar, de creer en la sociedad. Hay otra manera ahora, otra forma de hacer una sociedad más justa, que no tiene que ver con el capitalismo, por supuesto, desde ya, que no es hacer un capitalismo bueno, sino hacer una sociedad distinta, una sociedad donde el hombre pueda desarrollarse como hombre, y no como un consumidor, como un tipo que va a votar cada cuatro años. Hay que hacer una democracia participativa.

–Usted es optimista...

–Yo sí. Hay que darle tiempo. La historia tiene su ritmo, por otra parte Argentina es un caso especial, no hay una izquierda masiva con clase obrera detrás, esto se debe al fenómeno peronista.

–Parece un cambio de perspectiva, porque usted militó en el peronismo...

–En el Peronismo de Base. Era una alternativa independiente del peronismo, un peronismo que cuestionaba el liderazgo de Perón. Para nosotros, Perón no era en absoluto un líder de la clase obrera, al contrario, era un freno a la clase obrera. Eva Perón sí era un líder de la clase obrera, pero Perón, no. Nosotros pensábamos que no había cambio posible si no lo conducía la clase trabajadora, y veíamos en Perón una barrera para eso, incluso era una barrera ideológica: «De casa al trabajo, del trabajo a casa» y un montón de cosas por el estilo, muy verticalista: se hacía lo que el líder decía.

–En el presente algunas de sus acciones promovieron un renovado interés por la política, por ejemplo su posicionamiento favorable a la sanción de una nueva ley de Medios.

–Sí. La nueva ley de Medios es una medida imprescindible. La anterior era una ley que los monopolios le hicieron promulgar a los militares para seguir teniendo privilegios. Hay que cambiarla, sin dudas, y hay que hacer una nueva que responda a la pluralidad de pensamiento. Yo creo que todo el mundo tiene derecho a opinar. Por eso digo que en Argentina se necesita una ley nueva para que uno pueda decir las cosas que los otros callan, ocultan, o tergiversan. Todo el mundo tiene derecho a opinar y a discutir, como están haciendo Evo Morales, Chávez y Correa, a favor de una nueva sociedad. (ver Un ojo...).

–¿Y en general, cuál es su apreciación sobre el Gobierno Nacional?

–Bueno, lo veo con algunas declaraciones de izquierda, pero sin fuertes intenciones de modificar las estructuras económicas y sociales que generan la desigualdad y que fabrican permanentemente excluidos. Esto tiene que ver con la inseguridad. Con la exclusión se forma una subcultura delictiva porque no tienen otra historia, y esto hace mucho tiempo que ocurre, entonces ya viene de varias generaciones, entonces, ¿qué hacen los que quedan fuera? Hacen bandas, van a robar, y después son utilizados por mafias. Hay una estructura económica que genera eso, y si yo no modifico esa estructura económica de ninguna manera puedo cambiar la sociedad, lo que puedo hacer es decirle a los ricos que sean buenos y que nos den un poquito de limosna, y los ricos no son buenos y no te dan ninguna limosna y no les importa nada que te mueras de hambre. Por otra parte el Gobierno tiene algunas medidas buenas en política internacional, en favor de la gente, de una mayor igualdad.



Hagan juego

–¿Qué opina del papel preponderante que se ha dado a los directores técnicos como responsables de victorias o derrotas? ¿A qué obedece ese protagonismo?

–A vender el fútbol, se vende a través de personas individuales; entonces, como al entrenador lo cambian a cada rato, si pierden tres partidos, eso les da pie para el escándalo. Lo que vende es el escándalo, lo que vende son los extremos, entonces si vos ganás cuatro partidos sos el mejor técnico que hubo en la historia del fútbol argentino, y si perdés tres partidos, empiezan a comentar: «lo van a echar», «qué va a pasar», «cómo va a reaccionar la gente». Es cierto que el entrenador tiene una importancia cada vez más decisiva, porque se han perdido conceptos futbolísticos a favor de una inmediatez, o a raíz de la cultura de la inmediatez, entonces los jugadores cada vez saben menos del juego, y todo se lleva a la táctica, al 4-3-3, a la ubicación de los jugadores para crearle un problema al rival, y al final no se sabe si están hablando de guerra de guerrillas, de fútbol o de rugby. Cada vez hay menos concepto del juego, entonces asumir los riesgos es muy importante para mejorarlo, mucho más que antes, porque antes no existía eso y los jugadores entendían el juego. Hoy son pocos.

–¿Y quiénes serían?

–Riquelme, Bolatti, Verón, Gallardo, y algunos otros.

–Pero entonces en lo que tiene que ver con el protagonismo de los técnicos hay como dos lecturas, una que tiene que ver con esto último, con lo conceptual, con el conocimiento del entrenador. Y otra se refiere al tema de convertidos en parte del negocio.

–Todos dicen «Cappa les dio confianza a los jugadores». Yo no les di confianza, en todo caso les di conceptos, y a partir de los conceptos los animé a jugar, eso puede ser parte de la confianza. Se simplifica desde los medios. Si te hacen un gol de corner, dicen que no estuvimos atentos. ¿Cómo no va estar atento el jugador en un corner? Lo que no tendrá es concepto defensivo. Se habla sin ningún tipo de fundamento. En Argentina (en Europa no), todos levantan pesas con los dientes. Y piensan que si un tipo tiene más músculos, es más rápido y resiste más, va a jugar mejor. Es un error absoluto, un error demostrado, un error antiguo por otra parte. Y a mí me llamó la atención cuando vine acá. Pensé, ¿cómo están discutiendo eso? En Inglaterra, en España, en Italia algunos quedan todavía, pero muy pocos, todo el mundo trabaja con la pelota y complementa con lo otro también, no es que no se entrena físicamente, pero es un complemento, no es la esencia de su trabajo.

–Pero parece que los preparan como para ir a una batalla.

–Es un error, decir por ejemplo que si yo salto más alto, cabeceo... mentira, todo depende de un cálculo, depende de la intuición, depende de cómo calculo el espacio y el tiempo para ir a saltar en el momento justo. Lo mismo, afirmar que si yo corro mas rápido voy a llegar antes, tampoco es cierto. Yo llego antes con un amague, llego antes si me anticipo a la jugada, llego antes si pienso, llego antes si conozco el juego. Un jugador físicamente se cansa, ¿no será porque va perdiendo que se cansa? Porque no he visto jamás un equipo cansado cuando va ganando 4 a 0. El estado de ánimo es fundamental para ver si yo me canso o no me canso. Pero esos periodistas que manejan los medios de comunicación dijeron «no, si Cappa no hace esto (ese trabajo forzado que ellos pregonan todo el día) se va a caer el equipo en la 6ª o 7ª fecha», como si tuvieran un aparato de medición ya anticipado, ridículo verdaderamente.

–Más allá de los dichos de los periodistas se advierte un reconocimiento unánime a su trabajo por parte de los hinchas de Huracán, tal como lo demuestran. ¿Influye su cariño por el club la historia ligada con Menotti y aquel gran equipo del 73, su condición de cuadro de barrio, su tradición porteña?

Sí, por supuesto, y además la presencia de Fatiga Russo, que trabaja conmigo, que es amigo mío desde hace muchos años y que hoy forma parte de esa historia grande de Huracán, incluso es hincha del club. Es cierto todo eso que rodea a Huracán, todo lo que significa Huracán. Yo encajo perfectamente en esa idea de fútbol. Y además se dio ese equipo que todo el mundo soñaba desde hacía mucho tiempo, desde el año 76 no se daba. La gente lo vivió con muchísima ilusión. Por eso a mí me dolió tanto, porque te da bronca que el sueño dure tan poco, ¿por qué tiene que durar la mitad de un campeonato? Encima el partido con Vélez fue un despojo terrible. Yo no hablo de la intención, pero sí sé que la gente se vio despojada brutalmente por algo ilegítimo, más allá de los méritos de cada uno, porque Vélez también hizo méritos para ser campeón. Cuando te roban la ilusión de esa manera, duele para siempre. Pero queda el afecto. Me hicieron no sé cuántas despedidas los hinchas … La gente tiene un lazo afectivo muy fuerte, por la emoción que vivió. En una de esas despedidas, en Parque Patricios, un hombre me dijo: «Yo vi jugar a Tucho Méndez, Di Stéfano y Simes, y después volví en el 73 y después en 2009, llevando a mis nietos, he vivido otra vez todo aquello…». Hablaba de aquellos jugadores y los comparaba con lo de ahora. Creo que no supimos ver la dimensión que tenía este Huracán, ni los dirigentes, ni los representantes. Incluso yo.

Pablo Provitilo Fotos: Jorge Aloy
LA REVISTA ACCION,en defensa del cooperativismo y del pais- edicion 1042 ,2da quincena de enero 2010
http://www.acciondigital.com.ar/15-01-10/entrevistas.html#dos

GRACIAS ANGELITO BALBI POR ENVIARLA , ABRAZO QUEMERO

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