domingo, 27 de diciembre de 2009

Un equipo, el que dirigía Angel Cappa, que le advirtió a todos que el fútbol no es sólo despliegue físico y tacticismo


La nebulosa que cubrió a la "final" del Clausura entre Vélez y Huracán por el sospechado arbitraje de Gabriel Brazenas empañó la definición de un torneo que será recordado por todos más como el del "tiki tiki" del conjunto de Parque Patricios, que por la vuelta olímpica que terminó dando el conjunto de Liniers.
La cuestión no pasa por quitarle méritos a Vélez, un equipo con todas las letras que incluso jugó mejor que Huracán en el partido decisivo, sino por resaltar las bondades de un equipo, el que dirigía Angel Cappa, que le advirtió a todos que el fútbol no es sólo despliegue físico y tacticismo, como siguen queriendo hacer creer algunos. Huracán jugó bien a partir de una premisa hoy bastardeada: que todos sus jugadores se comprometieran a jugar el balón por abajo y pensando en el arco rival. A caballo de ese mensaje, se ganó la simpatía de los hinchas de casi todos los clubes, al menos de lo que siguen creyendo que en una cancha también hay espacio para disfrutar viendo jugar a un equipo.
Por Gustavo Yarroch BUENOS AIRES, dic 27 (DyN) -

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